EL DIARIO DE MAYOR CIRCULACION EN HOLANDA DESENMASCARA A LOS POLITICOS ("De Volkskrant", diario de orientación socialdemócrata que es el de mayor circulación en Holanda, ha publicado el 11 de febrero el artículo titulado "Chile es el perdedor en el caso Pinochet", cuya traducción se reproduce a continuación. Este artículo es representativo de la triste impresión que han dejado en Europa las acciones de los políticos chilenos que han defendido a Pinochet). Dentro de dos o quizás tres semanas pronunciarán los lores británicos un nuevo fallo sobre el caso Pinochet. Pero ya se sabe que el perdedor será el gobierno chileno, incluso si los lores dejaran partir a Pinochet, que es lo que el gobierno chileno y sus abogados han pedido. Porqué es el gobierno chileno el gran perdedor? En primer lugar porque ha sido desenmascarado como un gobierno débil y cobarde que ha perdido el camino en un laberinto jurídico. Además ha desaprovechado la oportunidad de perfilarse desde el punto de vista ético, sin costos elevados, ya que Pinochet está en manos extranjeras. El gobierno chileno ha perdido la oportunidad de conseguir progresos en cuanto al espinudo asunto de los derechos humanos y con eso ha perdido también la oportunidad de salvar el abismo que lo separa de los electores. Este se ha hecho más grande con el show de hipocresía que los conductores del país han representado en los últimos meses. La mayoría de los chilenos quieren que se conozca la verdad y que los culpables sean castigados, sean quienes sean. Ellos saben muy bien que Pinochet era un dictador autodesignado y que la administración de la justicia en su país no es independiente. Ahora los chilenos han visto a ministros, incluso a ministros socialistas, que continuamente aparecen en la televisión y que con toda seriedad declaran que Pinochet era un jefe de Estado legal y que hay que tener confianza en la justicia chilena. El gobierno chileno es movido por la ignorancia y sobretodo por el temor. El temor por las reacciones violentas de la derecha y los militares ha resultadoser un colosal error de apreciación. Un nuevo golpe a lo más es un sueA4o de jovencitos de ultraderecha; los militares saben que un nuevo golpe no es factible. Las protestas de la derecha han resultado no ser más que gritos enojados con poco contenido. En más de tres meses, la derecha ha conseguido organizar sólo una manisfestación de 30 mil personas. Sorprendente es que el caso Pinochet servido para mostrar lo pequeA4o que es el poder de la oposición, que no ha sido capaz de movilizar a grandes grupos de la población ni a los empresarios. La derecha quería que los militares boicotearan la compra de armas españolas o británicas. Pero después de 20 años en que no han podido comprar armas norteamericanas, los militares no quieren imponerse ellos mismos nuevas limitaciones. La derecha quería romper las relaciones diplomáticas y aplicar un boycot a los productos españoles y británicos. No es difícil para la elite reemplazar el whisky inglés por whisky norteamericano. Pero los más importantes hombres de negocios no se han interesado por un boycot, ya que esos países son muy importantes para sus billeteras. La derecha trata de mostrar con desobediencia civil y la ausencia de sus parlamentarios, que Chile sin Pinochet sería ingobernable. Esto también ha resultado una farsa. El país funciona y la mayoría de los chilenos está hastiada de este asunto. Incluso los diarios en manos de pinochetistas se han visto obligado a trasladar este el caso Pinochet a sus páginas interiores. Sin embargo, el gobierno de Frei ha apoyado a Pinochet con declaraciones y gestiones diplomáticas, desde que fue detenido. Un par de días después Frei conversó con los generales de más alto rango. Pero, naturalmente los portavoces declararon que no se trataba de presión sino de que el gobierno defendía a Pinochet por motivos de principios. Sólo que los principios fueron cambiando en el transcurso de los meses. Primero se consideraba que la detención no era un asunto de Estado, ya que Pinochet había viajado por su propia iniciativa a Gran Bretaña, desoyendo consejos y sabiendo que era buscado. Después vinieron los cambios oportunistas y chapuceros sobre los objetivos de su viaje. Primero se dijo que no era verdad que Pinochet hubiera viajdo a comprar armas, pero después se declaró que eso era cierto y aunque su misión era oficial, en el fondo era extraoficial y por lo tanto secreta. Enseguida vino la gran sorpresa: desde hace algunas semanas el gobierno chileno sostiene que el arresto de Pinochet es un asunto de Estado. Debido a los "principios" el gobierno chileno se ha hecho parte del proceso. No sólo los abogados de Pinochet, sino que también los abogados del gobierno chileno, alegaron la semana pasada por la liberación de Pinochet. El principio que se defiende ahora es el de la soberanía nacional, lo cual en esta situación significa, según el gobierno chileno, que esta nación debe tener la oportunidad de juzgar a sus criminales. Este es un principio hermoso, pero que no se puede aplicar en este caso. Como el ministro británico Straw con razón constató en su documento sobre la extradición, si Chile quiere juzgar a Pinochet, podía haber pedido su extradición. Pero Chile no pide la extradición, porque eso implicaría un proceso y la condena de Pinochet. En el "estado de derecho" chileno actual no hay ninguna garantía que eso pueda a ocurrir. |