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Steun de campagne van de Comité tegen Straffeloosheid in Chile !
Giro 3168  t.n.v. Pinochet naar de rechtbank, te Amsterdam


La política del caso P.

Germán F. Westphal

 

La decisión de liberar a P del ministro del interior británico, Jack Straw, ha tenido por único y exclusivo objetivo resolverle el problema político que le planteaba el caso a Ricardo Lagos, el presidente electo chileno. Efectivamente, en la última Internacional Socialista celebrada en Buenos Aires se acordó -con la participación de socialistas chilenos, españoles y británicos- que P debía ser liberado si la candidatura del social-demócrata Lagos corría peligro. Esto se hizo evidente a partir de los resultados electorales de la primera vuelta, Así, días antes de la segunda, Straw anunció su intención de liberarlo, en una movida de última hora para salvar la candidatura de Lagos que se tambaleaba seriamente por la incertidumbre de algunos electores. Por una parte existía el temor de que algunos votos, principalmente de la clientela electoral democratacristiana, se pudieran ir a la derecha por la preocupación de que con el "socialista" Lagos en la presidencia, se rompiera la "estabilidad" del país si el caso P no tenía visos de resolverse, especialmente teniendo en cuenta el todopoderío militar en los asuntos nacionales. Por otra parte, era necesario tratar de captar algunos eventuales votos en blanco de la izquierda que busca juzgar a Pinochet "donde sea" y, para lograrlo, era necesario que Lagos manifestara su decisión de que Pinochet debía ser juzgado en Chile, lo que sólo podría adquirir alg·n grado de credibilidad y generar "esperanzas de justicia" dentro del país si se eliminaba toda opción de un juicio en el extranjero. Ciertamente, no hay ninguna evidencia empírica de que todo esto sea así, pero es la única explicación plausible para el hecho de que Straw hiciera su anuncio días antes de la segunda vuelta. De hecho, no había ninguna otra necesidad para que "adelantara" un anuncio que se esperaba haría en una o dos semanas: P no estaba ni está muriéndose.

Así, en cuanto Straw hizo su anuncio inicial, Lagos manifestó categórica y enfáticamente, con un énfasis nunca expresado antes, de que P debía ser juzgado en Chile. Como el candidato de la derecha, Joaquín Lavín, no podía ser menos (y la afirmación realmente no significa nada en términos pr·cticos), también manifestó lo mismo. Por supuesto, ambos candidatos inmediatamente aclararon que el poder judicial es independiente en Chile y que al gobierno sólo le cabe garantizar su libre funcionamiento. La paz volvió a los corazones angustiados por un posible rompimiento de la institucionalidad nacional y los que no iban a votar por Lagos por este temor, votaron por Lagos pues saben perfectamente (como muy bien saben los militares) que tal vez P pueda ser juzgado, pero jamás condenado. Por otra parte, la izquierda que busca juzgar a P vio en las palabras de Lagos una "promesa" y también votó por Lagos como la única esperanza que le iba quedando de alguna justicia en vista de que el anuncio de Straw eliminaba, como de hecho ha eliminado, la opción del juicio en España. A pocos días después de la elección, la misma izquierda comenzó a manifestarse para que el presidente electo cumpla su "promesa", pero olvida que el candidato jamás prometío nada. En efecto, el candidato nunca prometió que el gobierno se haría parte en ningún juicio contra P o que le pediría al Consejo de Defensa del Estado, un organismo independiente del gobierno, que lo hiciera en representación del estado chileno. Lagos no tiene ninguna promesa que cumplir, excepto garantizar que el poder judicial haga lo que decida hacer según las leyes vigentes. Tales leyes incluyen la ley de auto-aministía dictada por el mismo P, además de la protección que le otorga su fuero de senador vitalicio, una inmunidad que es consubstancial a la senaturía que detenta y que, por ser de tal naturaleza, probablemente también sea vitalicia. Es decir, tal vez P ni siquiera sea desaforable pues si lo fuera, una eventual condena a prisión, por ejemplo, le impidiría ejercer su cargo, lo que sería contrario a su derecho constitucional de por vida. Por tanto, la promesa de Lagos en el sentido de garantizar que los tribunales de justicia cumplan con sus funciones, es una promesa que para cumplirla, Lagos no necesita hacer nada…

La promesa de Lagos se cumplirá sola, P regresa hoy a Chile, se mantendrá la estabilidad nacional, Lagos podrá gobernar sin tener que hacer muchas cabriolas al compás de las guaripolas, y quienes reclaman que se juzque a P en Chile, con algo de suerte, tal vez lleguen a tener su juicio, pero ciertamente no tendrán justicia.

 

Germán F. Westphal, ex preso político chileno, es Profesor de la Universidad de Maryland, Sede Baltimore, EE.UU.