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Cultuur

Lunes, 16 Abril 2012 12:26

Aristizábal y el laboratorio de improvisación

La ciudad de Utrecht acogió el miércoles 28 de marzo en el Studio T la actuación de Héctor Aristizábal, (Medellín, 1960). El actor y terapeuta colombiano actuó allí representando su obra Nighwind (Viento Nocturno en su versión en castellano) para un público compuesto mayoritariamente por jóvenes en la veintena.

Cómo representar una pesadilla
Durante la actuación, Aristizábal relata los días en que fue secuestrado junto a su hermano Juan Fernando y torturado por parte del Ejército colombiano; así como la muerte de este hermano en 1999 a manos de la guerrilla.
Durante cuarenta minutos, Aristizábal representa, solo con la ayuda de una par de vendas, un manto negro y una mesa de madera, la pesadilla que vivió en el año 1982, cuando el entonces represivo gobierno de Julio César Turbay Ayala mandó secuestrar y torturar a toda persona considerada un elemento subversivo. El caso de Aristizábal, que entonces se encontraba estudiando psicología en la Universidad de Antioquía, fue como el de muchos otros estudiantes que, por el hecho de serlo, se convirtieron en inmediato objetivo de la represión.

Terapia, Activismo, Teatro
Héctor Aristizábal asegura que tres ríos son los que han marcado su trayectoria vital. Uno es el de la psicología, por sus efectos terapéuticos, otro el del activismo, llevado a cabo con su organización y un tercero el teatro, como herramienta de transformación social. El teatro al que el propio Aristizábal califica como “laboratorio de conflictos alternativos”.

Desde el año 1989 y obligado por las circunstancias en Colombia, Aristizábal abandona su país y se traslada a los Estados Unidos, desde entonces vive en Los Ángeles. Allí es precisamente donde fundó su organización ImagiAction, dedicada a emplear técnicas teatrales como terapia para colectivos que han vivido situaciones de violencia, como es el caso de población de Israel, Palestina, Afganistán, Colombia o Estados Unidos, o con los presos de penales.
La base de esta fundación se encuentra en el Teatro de los Oprimidos, fundada por el brasileño Augusto Boal dramaturgo, actor, director y pedagogo teatral, en los años 60 y cuya intención es la de hacer que estas personas, a través de las técnicas teatrales y los juegos, traten los temas que les han ocasionado sufrimiento, dando así salida a todo lo que llevan dentro.

Para el actor “el teatro es una forma de rehumanizarnos, de mirar quiénes somos, de explorar nuestras raíces, nuestra identidad y sobre todo de imaginar lo que queremos; de transformar las condiciones de vida de cualquiera”.
Con respecto a Colombia, Aristizábal asegura que es, paradójicamente, el país en el que menos se ha utilizado el teatro del oprimido. No obstante, su país natal cuenta con una gran tradición teatral, “aquí hay una amplia historia de teatro colectivo, recreación colectiva, de teatro político, de teatro estilo fanfarria, de teatro con raíces en las formas de expresión de la comunidad, pero también con elaboración estética. Tenemos grupos fantásticos que llevan años trabajando”.

Al terminar su actuación, un gran aplauso suena durante varios minutos por parte del público, tras el cual, Aristizábal invita a la gente a realizar actividades que lleva a cabo con los colectivos de muchos países y es entonces cuando comienza la verdadera terapia teatral.

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