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Carta de Rigoberta Menchú a GW Bush

Carta de Rigoberta Menchú (Premio Nobel de la Paz)al señor Bush


Al señor
D. George W. Bush


PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Washington, D.C. - E.U.A.
Excelentísimo señor presidente:

Deseo, en primer lugar, reiterar a Ud. la solidaridad y condolencia que
expresé a todo su pueblo el martes 11 pasado, luego de conocer los
dolorosos
sucesos ocurridos en su país, así como compartir mi indignación y condena
a las amenazas que entrañan esos actos de terrorismo.

En los últimos días he estado pendiente de la evolución de los
acontecimientos, empeñando mis mejores oficios en que la respuesta a
dichos sucesos sea la reflexión, no la obcecación; la cordura, no la ira; la
búsqueda de justicia, no la revancha. He invocado la conciencia de los
pueblos del mundo, a los medios de comunicación, a las personalidades
eminentes con las que comparto un compromiso ético con la paz, a los jefes
de Estado y los líderes de los organismos internacionales, para que la
cordura ilumine nuestros actos.

Sin embargo, señor presidente, al escuchar anoche el mensaje que dirigió
al Congreso de su país, no he podido reprimir una sensación de temor por
lo que puede desprenderse de sus palabras.

Llama Ud. a su pueblo a prepararse para "una larga campaña como no hemos
visto ninguna otra jamás", y a sus militares a salvar su orgullo,
marchando a una guerra de la que pretende hacernos parte a todos los pueblos
del
mundo.

A nombre del progreso, el pluralismo, la tolerancia y la libertad, usted
no deja ninguna opción a quienes no contamos con la dicha de compartir la
sensación de libertad y los frutos de la civilización que desea Ud.
defender para su pueblo, y a quienes nunca tuvimos simpatía alguna con el
terrorismo ya que fuimos sus víctimas. Quienes somos expresiones orgullosas
de otras
civilizaciones; quienes vivimos día a día con la esperanza de convertir la
discriminación y el despojo en reconocimiento y respeto; quienes llevamos
en el alma el dolor del genocidio perpetrado en contra de nuestros pueblos;
quienes, en fin, estamos hartos de poner los muertos en guerras ajenas, no
podemos compartir la arrogancia de su infalibilidad ni el camino unívoco
al que Ud. desea empujarnos cuando afirma que "Todas las naciones en todas
las regiones deben tomar ahora una decisión: o están con nosotros o están
con
los terroristas".

Al empezar este año, invité a los hombres y mujeres del planeta a
compartir un Código de Ética para un Milenio de Paz reclamando que:
No habrá Paz si no hay Justicia
No habrá Justicia si no hay Equidad
No habrá Equidad si no hay Desarrollo
No habrá Desarrollo si no hay Democracia
No habrá Democracia si no hay respeto por la Identidad y la Dignidad de
los Pueblos y las Culturas


En el mundo de hoy, todos estos son valores y prácticas muy escasas, sin
embargo, la desigual manera en que están distribuidos no hace más que
alimentar la impotencia, la desesperanza y el odio. El papel de su país en
el actual orden mundial está lejos de ser neutral. Anoche esperábamos un
mensaje sensato, reflexivo y autocrítico pero lo que escuchamos fue una
amenaza inaceptable. Comparto con Ud. que "el curso de este conflicto no
se conoce", pero cuando sentencia que "su resultado es cierto", la única
certeza que me invade es la de un nuevo y gigantesco sacrificio inútil, la
de una nueva mentira colosal.

Antes de que dé Ud. la voz de "fuego", me gustaría invitarlo a pensar en
un liderazgo mundial diferente, en el que no necesite vencer sino
convencer; en el que la especie humana pueda demostrar que en los últimos
mil años
hemos superado el sentido de "ojo por ojo" que tenía la justicia para los
bárbaros que sumieron a la humanidad en el oscurantismo medieval; en el
que no hagan falta nuevas cruzadas para aprender a respetar a quienes tienen
una idea distinta de Dios y la obra de su creación; en el que compartamos
solidariamente los frutos del progreso, cuidemos mejor los recursos que
aún quedan en el planeta y a ningún niño le falte un pan y una escuela.

Con la esperanza en un hilo, lo saluda atentamente


Rigoberta Menchú Tum
Premio Nobel de la Paz
Embajadora de Buena Voluntad de la Cultura de Paz

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