
Muchos años después de 1984 va quedando claro que Orwell tenía
razón.
Existe una red de información llamada 'Echelon', nombre que
parece derivado de la palabra eco. Sin embargo, este eco sólo
resuena en los oídos de los EE.UU, Canadá, el Reino Unido,
Nueva Zelandia y Australia. Echelon es el nombre secreto de
una red de satélites, con bases en la tierra y respectivas
conexiones de computadoras. En principio, esta red es capaz de
intervenir todos los mensajes telefónicos, de telex, fax y
correo electrónico. La red es gestionada por la Agencia
Nacional de Seguridad (National Security Agency; NSA), el
organismo coordinador de los servicios de seguridad
estadounidenses. Parece una novela de Robert Ludlum, titulada
Echelon, sobre una red tan amplia, que puede servir no sólo
para objetivos militares sino también civiles.
Lamentablemente no es una novela que es éxito de ventas, es
una realidad que por primera vez salió a la luz en un informe
de una empresa de investigación llamada Omega, radicada en
Manchester, Reino Unido. El informe se titula "An Appraisal of
Technologies of Political Control" (Una Valoración de
Tecnologías de Control Político). La Unión Europea,
concretamente el Parlamento Europeo, pretende desconocer la
existencia de Echelon, sin embargo, desde 1993 se están
realizando negociaciones secretas sobre este tema con el FBI.
Al parecer, estas negociaciones son de competencia del Consejo
de Justicia y Asuntos Interiores de la Unión Europea. En
principio, todas las decisiones deben ser presentadas a los
parlamentos nacionales, pero los gobiernos pretenden que
Echelon es un asunto de muy poca relevancia.
El sistema parece imposible. Echelon no escucha ciertas
frecuencias, sino interviene en todas las conexiones
electrónicas. Los programas de computación revisan la
totalidad de esta corriente de señales, con el fin de
establecer la existencia de ciertas palabras claves. Parece no
viable, pero es posible en el mundo de la electrónica. Durante
las negociaciones sobre la armonización de las
telecomunicaciones entre Europa y los países de la OCDE
(Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, el grupo
de los 29 países más ricos del mundo), David Herson, miembro
del Grupo de Altos Funcionarios de Seguridad de Información
(Senior Officers Group on Information Security) dejó claro que
las informaciones militares y criminales hace mucho tiempo han
dejado de ser las más importantes. Afirmó que la lucha contra
el crimen sólo funciona como cortina de humo: se trata de
espionaje.
Parece lógico que Echelon servirá principalmente para
objetivos económicos. El ejemplo de la empresa norteamericana
Raytheon demuestra qué tan enormes pueden ser las
consecuencias del sistema. En 1994, este empresa recibió desde
Brasil una orden por un valor de 1,4 mil millones de dólares,
para la construcción de instalaciones de radar para la
investigación de la selva. Resultó que la Agencia Nacional de
Seguridad (NSA) había comunicado a Raytheon cuáles eran los
deseos específicos de los brasileños, y que la empresa
francesa Thomson-CSF había ofrecida un soborno (se indicó la
cantidad exacta). Los franceses perdieron la orden.
En el mismo año, la empresa francesa Airbus perdió una orden
de Arabia Saudita. Todo parecía arreglado, y el primer
ministro Balladur estaba camino a Riad para firmar el
contrato. A su llegada, se le informó que las sociedades
norteamericanas Boeing y McDonnel Douglas habían hecho una
oferta que satisfacía ligeramente mejor los deseos de los
saudíes. En esa ocasión, agentes norteamericanos se jactaron
arrogantemente de sus capacidades de intervenir las
comunicaciones. Los franceses se pusieron furiosos al haber
visto dos de estos casos, y expulsaron de su país a
diplomáticos norteamericanos y funcionarios de la CIA.
El diario New York Times informó que en 1993 Clinton autorizó
la NSA para espiar a los socios comerciales de los EE.UU. Por
lo tanto, los EE.UU. espían sistemáticamente las reuniones de
la NAFTA, del grupo G7, las negociaciones del GATT y las
reuniones de la Unión Europea. Los norteamericanos aún se
atreven a ir más lejos. La revista estadounidense Covert
Action Quarterly afirmó que la firma suiza Crypto AG había
suministrado a la NSA la clave de un programa de incripción.
Esta empresa produce programas destinados a la comunicación
confidencial diplomática a alrededor de 120 países. Esto
significa que, al menos hasta 1992, la NSA ha escuchado
mensajes confidenciales del gobierno argentino.
La respuesta a estos desarrollos tecnológicos parece ser el
resurgimiento del mensajero de confianza, aunque no viajará a
su destino a pie o a caballo, sino en motocicleta, llevando un
sobre sellado.
Fuentes:
Los periódicos De Volkskrant, De Groene Amsterdammer, Ravage.
Más información sobre Echelon se puede encontrar en:
- 'Secret Power', autor: Nicky Hager, 1995. ('http://www.fas.org/' o 'http://caq.com/CAQ') (esta publaicación será reseñada en Noticias)
- 'Spy World' autor: Mike Frost, 1994.
El informe europeo se encuentra en Internet: http://jya.com/stoa-atpc.htm