
Insumisión: Un poco de historia.
La desobediencia civil es una práctica de participación
democrática colectiva para responder a leyes o situaciones
injustas promovidas por el poder establecido, consistente en negarse
de una manera organizada a aceptar la ley o la situación
y mostrar el absurdo de esta desafiándola conscientemente.
La INSUMISION es la desobediencia civil desde planteamientos antimilitaristas
a las leyes que legislan el Servicio Militar Obligatorio (SM)
y la Prestación Social Sustitutoria al SMO (PSS) en el
Estado Español.
La insumisión surgió como respuesta del movimiento
antimilitarista a la promulgación por parte del PsoE (Partido
Socialista Obrero Español, en el poder hasta 1996) de la
Ley de Objeción de Conciencia (LOC) el dia de los Inocentes
de 1984. La LOC legislaba un servicio "social" sustitutivo
de la mili (PSS) más largo (18 meses frente a 12 de la
'mili') y con un reglamento aún más duro que el
militar, creaba un consejo (CNOC) que decidía quien era
admitido oficialmente como objetor y quien no, negaba la posibilidad
de objetar a mitad de mili, e intentaba despolitizar la Objeción
de Conciencia (OC) quitando su fundamento antimilitarista. Por
aquella época los planteamientos antimilitaristas ya habían
empezado a llegar a la sociedad aúnque el número
de objetores seguía siendo pequeño. Los movimientos
antimilitaristas (el Movimiento de Objeción de Conciencia
(MOC), las coordinadoras Mili-KK, CAMPI, ...) decidieron desafiar
al CNOC planteando la Declaración de Objeción Colectiva,
manifiestos colectivos masivos de OC donde se objeta al SM y a
la PSS y los firmantes, hombres y mujeres, se niegan a declarar
los motivos de su objeción.
La LOC queda congelada debido a un recurso de inconstitucionalidad
hasta que, en 1988, se pone en aplicación y el CNOC niega
el reconocimiento de objetor a los firmantes de las declaraciones
colectivas, siendo llamadas todas estas personas al SM y comenzando
entonces las detenciones masivas de objetores insumisos. Comienza
la campaña de desobediencia organizada y de respuesta a
la represión: campañas de información a la
opinión pública, acciones simbólicas en instalaciones
militares y en entidades que aceptan prestacionistas, creación
de grupos de apoyo (legal, económico, afectivo, político,
...) de los insumisos presos y los en busca y captura, sensibilización
y búsqueda de apoyos en movimientos sociales a la desobediencia
a la LOC, creación de coordinadoras de abogados para enfrentarse
legalmente a la represión, diálogo con los partidos
políticos, ... el número de insumisos iba creciendo
y las carceles se iban llenando de objetores. La opinión
pública comienza a responder apoyando de modo importante
al movimiento con lo que el gobierno del PsoE, al ver la creciente
impopularidad del ejército y el SM, echa moderadamente
marcha atras a la represión, primero pasando los casos
de los tribunales militares a los civiles y después ofertando
la disminución del tiempo de duración del SM (de
12 a 9 meses) y la modificación de la LOC, pero por otra
parte sigue persiguiendo y encarcelando insumisos.
El movimiento no dejaba de crecer y la sensibilidad popular, conmovida
por la hipocresía militarista de la Guerra del Golfo (1991),
les iba dando la razón. El gobierno, viendo el apoyo social
de la insumisión y la multiplicación del número
de OC, optó entonces por intentar desarticular el movimiento,
haciendo que la represión judicial fuera más suave
o más dura según las provincias, y comenzando una
campaña de mejora de la imagen del ejército español
llevándolo a participar en misiones internacionales llamadas
de pacificación (mientras se negaba a acoger refugiados
y continuaba vendiendo armamento a paises en guerra y a dictaduras),
y a su vez los partidos políticos intentan manipular al
movimiento incluyendo proclamas electoralistas en sus programas
sobre el SM y la OC. El movimiento antimilitarista sigue con la
campaña de desobediencia civil encontrándose con
nuevas realidades, como el plantearse la desobediencia dentro
de la prisión (ruptura del tercer grado penitenciario)
y la denuncia de la situación de las cárceles, auténticos
campos de concentración en medio de nuestras ciudades.
En otoño de 1994 había 57 insumisos presos en 2º
grado y 100 presos en 3er grado (permiso para salir de la prisión
entre las 8.00 y las 22.00 horas) en todo el estado.
Continúa habiendo un flujo continuo de insumisos y la campaña
continúa, a pesar de que la respuesta popular ya no es
tan fuerte como al principio del movimiento. Desde 1989 ha habido
más de 15.000 jóvenes insumisos y 8 años
después el movimiento de insumisión ya ha conseguido
que la sociedad asuma parte de sus objetivos y eso hace a su vez
que deje de tener peso a nivel de movilización social.
La reforma del código penal de Primavera de 1996, que sustituye
la pena de prisión para insumisos a la PSS (los insumisos
al SM siguen teniendo castigo de encarcelamiento) por la de inhabilitación
(prohibición de ejercer cargos y empleos públicos
y de obtener becas y ayudas públicas durante 8 años
o más y una multa), y el anuncio del gobierno conservador
del PP (Partido Popular) del próximo fin del SM y de la
creación de un ejército profesional en un plazo
de 5 años ha llevado al movimiento a buscar nuevas formas
de desobediencia civil y a continuar lucha antimilitarista por
otros caminos, sin dejar la insumisión al SM y a la PSS
y buscando nuevas respuestas a las nuevas formas de represión.
La respuesta del MOC a la nueva situación ha sido la campaña
de INSUMISION EN LOS CUARTELES.
El servicio militar y el ejercito en la actualidad.
El 17 de febrero de 1998 fue aprobada la propuesta de reforma
del Código Penal presentada por el Partido Popular y Coalición
Canaria respecto a los delitos contra el deber de cumplimiento
del SM y de la PSS. Ésta consiste básicamente en
la eliminación de las penas de prisión, y la reducción
de la duración de la inhabilitación, que pasa de
hasta 14 años, a un máximo de 6 años. Además
el gobierno ha ido indultando los últimos meses a algunos
insumisos que estaban cumpliendo sus condenas de carcel como gesto
de que quiere acabar con la situación de tener presos de
conciencia, pero a pesar de ello sigue habiendo todavía
insumisos presos (350 insumisos presos en Abril de 1998) ya que
el gobierno español no ha declarado un indulto general
para todos los insumisos sino que lo va haciendo caso por caso,
y así consigue dar la imagen a la opinión pública
de que está sacando "los presos a la calle" sin
hacerlo realmente, pretende dar la imagen de que el "problema"
insumiso está en vías de solución y bajo
control. Y el 24 de Abril de 1998 el gobierno español ha
anunciado que el último sorteo de jóvenes para realizar
el SMO será en el año 2000, con lo que el SMO finalizará
en el 2001.
El gobierno español está envuelto en una campaña
de presentación de la nueva imagen del ejército
español y las últimas acciones intentan arropar
esta campaña, dando la imagen de que España es un
país moderno donde no se encarcelan a los objetores y donde
la protesta antimilitarista está agotada y sin argumentos,
al haber eliminado el SM. La sociedad española, por razones
históricas (la dictadura militar hasta 1975, los nacionalismos,
...), es la más antimilitarista de Europa como demuestra
el hecho de que sea el país de la UE con mayor porcentaje
de OC y también el país donde ha tenido más
éxito la desobediencia civil al SM y la PSS, y esto hace
que le sea muy difícil al Estado convencer a la población
de su "Nuevo Modelo de Fuerzas Armadas", un ejército
profesionalizado, altamente tecnificado, joven, democrático
y dedicado a la defensa del Estado y a las intervenciones humanitarias
como las que llevaron a cabo en Bosnia.
Claro que lo que el Gobierno no dice es que en la Constitución
Española se define como una de las tareas del ejército
el mantenimiento de la unidad nacional (es decir, que en caso
de una declaración de independencia de Euzkadi, por ejemplo,
el Ejército podría tomar legalmente el poder), que
la tecnificación del ejército necesitará
un enorme aumento del gasto militar (según los planes gubernamentales
se necesita un presupuesto de 1,5 billones de pesetas anuales
para el nuevo ejército, un 68% más que el presupuesto
actual, lo que significa la disminución de las ayudas sociales)
y que la verdadera función del Ejército Español
es la de actuar de barrera frente al "peligro magrebí"
como esta declarado en los textos de la NATO (la defensa militar
del poder económico occidental frente a los países
pobres del sur del Mediterráneo).
Así, a pesar de la campaña de propaganda llevada
a cabo por el Gobierno para ofrecer un bonito y amable nuevo Ejército,
la población española sigue sin tener simpatía
por el Ejército, uno por las razones antes comentadas y
dos porque los sueldos y derechos ofrecidos a los soldados profesionales
son ridículos, muy pocos jóvenes optan por ingresar
voluntariamente en el ejército y los que lo hacen provienen
de las regiones más deprimidas económicamente del
Estado Español. El Ministro de Defensa español ha
planteado incluso crear una asignatura en los colegios sobre "Espíritu
militar" con el objetivo de enseñar a los niños
y niñas a identificarse con el ejército y con la
unidad nacional. Pero la tradicional pasividad española
ante la política de los últimos años también
ha hecho que el modelo de nuevas fuerzas armadas se vaya imponiendo
sin demasiado debate ni grandes discusiones, y la opinión
pública ya no recuerda a los insumisos por que la imagen
oficial es que ya no hay presos y que el SM va a terminarse en
pocos años.
Planteamiento del MOC en el momento actual.
Desde 1994 el MOC, el movimiento antimilitarista más antiguo,
de vida más continua y más influyente del Estado
Español, ha venido considerando la necesidad de profundizar
en la estrategia de desobediencia civil antimilitarista que ha
venido siendo la insumisión. Se trata de dar una respuesta
antimilitarista en primer lugar a la nueva versión del
Modelo Militar de Defensa Español, y en segundo lugar a
los intentos de amortiguar la repercusión pública
que la campaña de insumisión ha tenido en los últimos
años, principalmente mediante la sustitución de
parte de las penas de encarcelamiento con que se ha venido castigando
la disidencia antimilitarista por las nuevas modalidades de muerte
civil (inhabilitaciones para trabajar para organismos o empresas
estatales y para recibir ayudas sociales).
Los últimos años el movimiento antimilitarista había
empezado a perder apoyo social porque la opinión pública
consideraba que el próximo fin del SM anunciado por el
gobierno dejaba sin sentido la insumisión, ya que la causa
central de enfrentamiento iba a desapecer, y el movimiento antimilitarista
a su vez acusaba un cansancio provocado por la dureza de la represión
y el trabajar a largo plazo con la impresión de que ya
no existía el apoyo social de antes y de que el enfrentamiento
estaba resultando demasiado duro, y además el cambio en
la legislación que reprimía la desobediencia civil
desorientó al movimiento al no tener claro como enfrentarse
a la inhabilitación, el gobierno habia conseguido su objetivo
de desmembrar al movimiento creando con el cambio de la legislación
y su diferente aplicación según cada región
o ciudad el que hubiera multitud de situaciones personales distintas
lo que afectaba naturalmente a las posibles posturas colectivas
a tomar, había ya demasiados campos de enfrentamiento como
para que el movimiento antimilitarista pudiera responder en cada
caso de una manera rápida y efectiva (presos en segundo
grado, presos en tercer grado, insumisos en libertad condicional,
inhabilitados, insumisos en busca y captura, ...).
Todo esto se reflejaba en el descenso de militancia en los movimientos
antimilitaristas y un desinterés de la opinión pública
hacia la insumisión. Hacía falta volver a la posición
inicial de enfrentamiento directo con el ejército, de provocar
el debate social sobre el sistema de defensa que se necesita si
es que se necesita, de continuar siendo socialmente educativos
mostrando con la desobediencia civil una herramienta de participación
democrática y un modelo de país más comunitario
y colectivamente comprometido con la búsqueda de una sociedad
más participativa y libre, y a recuperar el apoyo social
y la ilusión generados al principio por la Insumisión.
Así surge la nueva campaña antimilitarista, INSUMISION
EN LOS CUARTELES.
"La desobediencia civil para el MOC es parte de la propuesta
de defensa social alternativa a la defensa militar; una herramienta
de acción política, la más eficaz que hemos
encontrado en la actual situación, con vocación
de transformación de la realidad. La insumisión
en los cuarteles, estrategia compatible con otras que han venido
desarrollándose (insumisión, objeción fiscal,
...) y sustituible por cualquiera que pudiéramos considerar
más adecuada, efectiva y coherente en un futuro, nos permite
además, a nuestro juicio, resituar el debate de nuevo en
el terreno militar, lo cual puede facilitar tanto la adecuación
de nuestro discurso como la percepción social de la insumisión
como una reacción al militarismo en sus múltiples
expresiones y no como una vía de escape para jóvenes
que no desean hacer el SMO ni la PSS. En nuestro empeño
transformador se hace imprescindible ser cuidadosos con aquellos
aspectos que le confieren un sentido de cambio social: el discurso
y las prácticas que la acompañan.
Respecto al discurso, es necesario tener presente que el Ejército
no es un poder aislado sino interrelacionado por completo con
el resto de los poderes que dan estabilidad al estado de cosas
presente. Siendo el objetivo provocar una transformación
de éste, el discurso no puede sólo referirse a la
deslegitimación del Ejército sino que debe tener
en cuenta una perspectiva globalizadora.
Nuestro principal objetivo pues es profundizar en el proceso deslegitimador
frente a la sociedad del Ejército, evidenciando sus verdaderas
funciones e iluminando su lado oculto, haciendo especial énfasis
en el Ejército humanitario y en ese nuevo modelo profesional
que la población está percibiendo en ocasiones con
un matiz positivo porque viene a solucionar las tensiones que
el SMO causa. Por lo tanto, nos parece imprescindible enviar un
mensaje claro, crítico, repetido y distinto al oficial
en el momento en que el "nuevo" Ejército se está
alumbrando. Hemos de estar presentes en el nacimiento de la nueva
versión del militarismo de siempre, obstaculizándola
antes de que se consolide entre la adhesión acrítica
de amplios sectores sociales.
En cuanto a las actitudes, es imprescindible mantener tanto la
coherencia como la conciencia del superior potencial de transformación
de lo que se hace sobre lo que se dice. La insumisión en
los cuarteles, como en general la desobediencia civil que hemos
venido practicando, plantea un modelo alternativo de participación
política, supone un trabajo colectivo participativo y abierto,
frente a la especialización, jerarquización y limitación
creciente en las responsabilidades de la Defensa Militar que supondrá
la profesionalización del Ejército y las pretensiones
de profundizar el secretismo institucional que rodea a las cuestiones
de Defensa.
La intención del MOC es abrir un
debate sistemáticamente escamoteado al conjunto de la sociedad:
el que gira alrededor de cuestiones como qué es lo que
debe defenderse (la paz, el bienestarsocial...), de qué
hay que defenderse (del militarismo como proyecto social, de la
resolución violenta de los conflictos, de la situaciones
de desigualdad y explotación), y cómo debe ejercerse
esa defensa (devolviendo poder a la sociedad civil, ampliando
radicalmente las formas de participación democráticas).
Nuestra opción es la abolición
del ejército y la superación del modelo militar
de defensa, dando paso a una alternativa no violenta basada en
la defensa y ampliación de las conquistas sociales y en
la participación del conjunto de lasociedad
Se trata para el MOC, por lo tanto, no de acabar con el Ejército
sin más, sino de transmitir en el proceso una ética
transformadora y emancipatoria a través de discursos y
hechos. En este proceso queremos trabajar para encontrar vías
de actuación y expresión que nos permitan aparecer
no como un movimiento "anti", sino constructor de algo
alternativo. Nuestro proyecto necesitaba de un medio diferente
que le aportara la fuerza que lo novedoso posee para atraer el
interés de la sociedad y cuya imagen no esté tan
estrechamente unida al SM como la de la insumisión que
hasta ahora se ha practicado. Queremos evitar así, en lo
posible, prejuzgadas asociaciones de ideas, invitando a otras
personas y colectivos a escuchar nuestro mensaje y nuestras propuestas.
Además, la insumisión en los cuarteles continúa
evidenciando que hay un conflicto entre el Ejército y la
sociedad que hoy gira en torno al Servicio Militar pero que, con
esta nueva estrategia, trataremos de ampliar al modelo de Ejército
en gestación, para contribuir al desarrollo y extensión
del debate respecto del modelo que Defensa que la sociedad necesita
y desea."
(textos extraídos del BOA, Boletín Electrónico
Antimilitarista, http:/www.fortunecity.com/victorian/duchamp/33/moc.htm,
MOC-València, Roger de Flor, 8 baix (local de Cedsala)
46001 València, tel.: (96) 391 67 02, e-mail: cedsala@xarxaneta.org)
Desarrollo de la campaña.
Tras muchos meses de preparación, algunos antimilitaristas
insumisos pertenecientes al MOC respondieron al llamamiento para
incorporarse a filas, sometiéndose en apariencia a la obligatoriedad
del Servicio Militar. Una vez obtenida su condición de
militares, los insumisos del MOC abandonaron sus cuarteles respectivos
para hacer una presentación pública y colectiva
de la campaña el jueves 6 de marzo de 1997 en Madrid. Como
parte de esta presentación los insumisos realizaron una
acción colectiva con la cual pretendían forzar su
detención por parte de los militares. Ésta tuvo
lugar en el Gobierno Militar de Madrid, y mientras unas 40 personas
se manifestaban a la puerta de dicho organismo encarando de forma
pacífica los malos modos y la amenazas armadas de los soldados,
los insumisos se autodenunciaron ante el Juez Militar. Tras declarar
y ser liberados, celebraron ruedas de prensa y entrevistas de
presentación de la campaña.
Ésta fue la primera presentación pública
y colectiva de insumisos en los cuarteles. En esta ocasión
se trataba de cinco insumisos provenientes de Bilbao, Pamplona,
Elche y Valencia. En semanas posteriores se repitieron las acciones
a nivel local con el fin de forzar en algún momento la
detención de los insumisos; otras presentaciones han tenido
e irán teniendo lugar de forma escalonada. Así,
hasta el momento ha habido 18 antimilitaristas que han participado
en el movimiento de desobediencia civil impulsado por el MOC que
extiende la insumisión dentro de los cuarteles. El procedimiento
ha sido siempre el desertar del cuartel, pasar unas semanas en
clandestinidad y entonces realizar una presentación pública
ante el Gobierno Militar o cuartel correspondiente para forzar
la detención. Estas presentaciones han ido siempre acompañadas
con algún alto simbólico como realizar un divertido
strip-tease despojándose del uniforme militar, comenzar
a demoler con picos y palas los muros del cuartel, pintadas en
los techos de los barracones de los soldados, u ocupaciones de
oficinas de empresas de armamentos. Después de esto los
insumisos son detenidos, presentados ante el juez militar y después
declarados en libertad condicional en espera de juicio, y hasta
ahora cuando se han celebrado Consejos de Guerra (4 por deserción
hasta el momento) las condenas han sido de 2 años, 4 meses
y un día de prisión militar. También se han
celebrado o se van a celebrar 34 Consejos de Guerra contra civiles
que participaron en las acciones no violentas en instalaciones
militares.
El último juicio militar a un insumiso en los cuarteles
(el quinto hasta el momento) se celebró el pasado 25 de
febrero de 1998, cinco días después del noveno aniversario
de la primera presentación pública de 57 insumisos.
Así, ha sido juzgado en A Coruña (Galiza) por un
tribunal militar en consejo de guerra Javier Gómez, procedente
de Sestao (Bizkaia) y antimilitarista del MOC acusado de deserción,
delito por el que puede ser condenado a entre 2 años y
4 meses, y 6 años, según el Código Penal
Militar.
Hasta ahora tres de los cuatro "insumisos en los cuarteles"
juzgados y condenados por deserción, se encuentran cumpliendo
su condena en la Prisión Militar de Alcalá de Henares
(Madrid), tras pasar aproximadamente dos meses en situación
de prisión preventiva en fechas anteriores. Son Elías
Rozas, Ramiro Paz (Vilagarcia d'Arousa) y Plácido Ferrándiz
(Elx), todos ellos condenados a 2 años y 4 meses de prisión
militar. En el tiempo transcurrido desde su encarcelamiento, entre
7 y 9 meses, ya han tenido oportunidad de sufrir represalias del
tipo de milagrosos hallazgos por parte de celadores vinculados
a Bases Autónomas (grupo fascista español) de panfletos
pro-ETA entre sus pertenencias -lo que a Elías le supone
enfrentarse a una sanción por falta grave-, o la inminencia
-en el caso de Plácido- de ser clasificados en régimen
de aislamiento por no colaborar con la Prisión Militar,
negándose a realizar las tareas de limpieza asignadas.
La semana pasada se hizo firme la sanción contra Elías
Rozas por lo que a partir de ahora sufre un fuerte endurecimiento
en el régimen de visitas.
Así, hasta el momento, ha habido 18 insumisos en los cuarteles
en todo el Estado Español, 16 de ellos militantes del MOC
y otros dos de la Asamblea de Objeción de Conciencia de
Galiza (ANOC), y de estos 4 están ya juzgados y cumpliendo
condena. La opinión pública está empezando
a descubrir la nueva campaña, los grandes periódicos
nacionales se están haciendo eco de ella dedicándole
páginas enteras y reflejando cada una de las acciones llevadas
a cabo y se está recibiendo el apoyo público de
diferentes asociaciones (Aedenat, Justícia i Pau, SOS Racismo,
CCOO, Asociación Española de Escritores, CGT, Entrepueblos,
la WRI-IRG Internacional de Resistentes
a la Guerra......) así como de distintas personalidades
(Agustín García Calvo, Antonio Escohotado, Xavi
Pastor, Juan Antonio Bardem, Juanma Bajo Ulloa, Fernando Trueba,
Montxo Armendáriz, Ariadna Gil, Javier Krahe, Lluís
Llach, Bernardo Atxaga, Rafael Grasa, Pepe Beunza, Vicenç
Fisas, Joan Ribó, ...) y su solidaridad se ha concretado
bien a través de la firma de un manifiesto o de su propia
inculpación judicial como inductores de la deserción.
Para acabar un poema:
SE BUSCAN DESERTORES
(Para los objetores de conciencia e insumisos de
mi país, quitándome el sombrero).
Me atravesó la línea de fuego.
Se buscan desertores cotidianos
de las viejas normas, de las costumbres viejas.
SE BUSCAN DESERTORES
de la violencia, del patriarcado, del cinismo.
De la resignación. Del juicio empedernido. Del aparejo de humillar
y del tibio hábito de ser tan humillado.
Del pesebre multivitamínico para animales mansos.
SE BUSCAN PROFESIONALES DE LA FUGA.
Así canto en voz baja
la perseverancia admirable del desertor
al criar a un niño, preparar la comida,
desplazarse en ciudad o buscar trabajo.
Canto contra mí MISMO, TAN COBARDE
que no deserto prácticamente nunca.
SE BUSCAN SUBMARINISTAS MENOS DUCHOS
en nadar guardando la ropa.
Se buscan profesionales de la fuga.
Me atravesó la línea de fuego.
Alumbradme, desertores de la muerte.
(Jorge Riechmann, "Baila con un Extranjero", Madrid,
Hiperión, 1994.)
Besos.
Groningen, Abril de 1998.
José Angel Gómez López.